La amistad, desde una perspectiva filosófica

¿Soy amigo de mis amigos? Según Aristóteles, algunas amistades se basan en la utilidad, otras en el placer y otras en la virtud. En mi caso, la increíble amistad que tengo con tres personas en especial no se basa en la utilidad (es decir, no se trata sólo de lo que podemos hacer el uno por el otro) y tampoco el placer, lo que no significa que éstos no existan ya que finalmente esas amistades se centran en algo más importante: la virtud.

Para Aristóteles, la amistad perfecta (hablando de la amistad en el sentido de haplos, es decir, sin limitación o contaminación) es:

La amistad de los hombres que son buenos y parecidos en la virtud. Aquellos que desean el bien inherente a sus amigos son los verdaderos amigos.

Pero, ¿qué es ser “bueno”?

Primero, la amistad se da entre personas buenas, no entre cualquier persona. Aristóteles está sugiriendo que no puede haber amistad entre los realmente corruptos. No se puede ser malvado y tener amigos malvados. Las buenas personas pueden tener amigos porque desean verdaderamente el bien por su propio bien a los demás, esto es, sin intereses o planes propios.

Segundo, Aristóteles está sugiriendo que las personas que son buenas no son sólo moralmente buenas, también son buenas en algo. Para él, ser bueno significa efectuar bien la función que cada uno tiene. Ser moralmente virtuoso no es suficiente, también se debe tener la habilidad, capacidad o talento y se debe ser benévolo. Y más importante aún, se debe tener virtud intelectual además de virtud moral. “Hacer el bien” es cumplir la función que cada persona tiene.

Aristóteles usa la palabra griega arete, que significa “excelencia”, para hablar en torno a lo que define a un individuo verdaderamente bueno, capaz de la más alta forma de amistad. Poseer arete significa estar plenamente desarrollado, esto es, se debe ser bueno moral, intelectual y socialmente. Según Aristóteles, la mejor vida se desarrolla en sociedad, cumpliendo los deberes del buen ciudadano.

Esto es algo bastante difícil de lograr. Los defectos y las debilidades de las personas repercuten directamente a la habilidad de desarrollar estas capacidades.

La amistad verdadera

En el extraordinario viaje de la amistad habrán mentiras, manipulación y afecto genuino para convencer a un verdadero amigo que cumpla con sus capacidades y sus obligaciones en el contexto de una sociedad.

Podríamos pensar que una amistad en la que dos personas se mienten puede ser cualquier cosa menos perfecta, pero la verdad es que el engaño mutuo muestra que uno no es más virtuoso que el otro. Dado que ambos tienen defectos, ninguno es perfectamente excelente.

Aristóteles nos previene de llamar a las personas “felices” hasta que estén muertas. La felicidad que llega con una vida buena, con arete y con el cumplimiento de la función que cada uno tiene, no puede estar completa hasta que la vida haya terminado. Todos tenemos cosas por las que luchar en la vida, porque todos tenemos defectos. La realización está en luchar por la perfección. Un amigo verdadero puede ayudar a lograrlo.

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