Tormenta de arena y un reencuentro

Aquí estamos, solamente tú y yo. Frente a frente, con nuestras esquivas miradas cruzándose a través de nuestras máscaras. Si te preguntas por qué estoy acá, es por la misma razón por la que tú estás acá. El Jugador nos ha movido como peones a través de este inmenso tablero. El reloj de arena de Cronos no se ha detenido y nos ha arrastrado en medio de toda la arena. Y el único vestigio que queda del “nosotros” son las piezas de un rompecabezas, esparcidas por todo este enorme desierto. Estaba aterrado, pues pensé que luego de aquella gigantesca tormenta de arena te perdería para siempre, junto con una parte no pequeña de mi alma. Pero aquí estamos, nuevamente reunidos bajo un ardiente sol en medio del desierto.

Siento que mi máscara es algo pesada y me siento tentado a quitármela, pero me invade un leve temor. Temo mostrarte mi nuevo y verdadero rostro. Ha pasado un tiempo y un par de arrugas han nacido en mi rostro desde la última vez que nuestros ojos se cruzaron tímidamente. No obstante, si deseas contemplar lo que mi máscara oculta, tan sólo pídemelo y así será. Me gustaría ver tu verdadero rostro, más allá de tus bellos e inocentes ojos verdes, pero esperaré pacientemente hasta que desees deshacerte de tu máscara. Pese a que aún desconozco lo que escondes, pese a que la curiosidad y los deseos de arrancarte la máscara me corroen fuertemente, esperaré y confiaré en tu decisión.

Hay varias cosas que quiero decirte, así que me gustaría que me mires a los ojos. Quiero que sepas lo importante que fuiste y que eres para mí. Me gustaría que sepas lo mucho que te aprecio y lo mucho que me gusta ver tu hermosa sonrisa. Tal vez no he sido la mejor persona. Quizás he fallado contigo como amigo, como compañero y conmigo mismo. Pero deseo compensar mis faltas. Así que me hinco ante tu presencia y prometo ser leal. Prometo ser un amigo, ser alguien en quien tú puedas confiar. Daré mi mejor esfuerzo. Puedes tomar mi mano cuando quieras.

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