Melancolía

Es un día de lluvia en el centro de la ciudad y Alfonso sale raudo de su lugar de trabajo para dirigirse a su hogar. El frío se apodera de las calles, intentando penetrar por las bufandas, guantes y abrigos de la gente que a horas de la tarde transita con un rumbo pero sin un destino. Todo parece marchar bien en la ciudad, las personas en las cafeterías disfrutan de un tentempié mientras otros mantienen conversaciones con un teléfono celular, pero nada de lo rutinario pareciera sorprenderle ya.

De facetas de alta estirpe y otras vainas

Mucho se ha hablado ya de aquella llamada telefónica de la esposa de algún ente reconocido por la muchedumbre chilena “amenazando” a otra mujer, al parecer también reconocida por las masas consumidoras de televisión gracias a algunos actos que dudo que sea de interés mencionar. Pero dentro de todo este embrollo, que para algunos puede significar gracioso, para un ojo más observador, deja en descubierto un interesante asunto social y de clase que sí es interesante analizar.

Repasando canciones infantiles

Cuando éramos lactantes y aún estábamos adquiriendo el uso de razón, nuestros progenitores o quizás el entorno mismo nos rodeaba de cancioncillas que hablaban de cosas livianas o sin sentido definido, estaban hechas para hacernos sonreír o bailar al unísono con una pieza de compases redundantes y letras escasas de contenido. Pero pocos se han dado un tiempo para hacer una simple relectura a aquellas letras y ver, en realidad, de qué trata el embrollo, por qué una canción inocente –en apariencia– resulta ser todo lo contrario.

1 14 15 16 17 18