La intimidad del sexo

El sexo es el clásico tabú familiar, en especial en las familias religiosas. Es un tema que seguramente no te han contado tus padres, pero sí tus amigos.

Ayer, mientras conversaba con una amiga, salió a la palestra el tema: el sexo. Y es que los hombres, quienes seguramente pasan la mayoría del día pensando en ello, existe una creencia de que nosotras no hablamos de eso. Y se equivocan totalmente.

Ella está pololeando, lo que la convierte inevitablemente en la “experimentada” de mi grupo de amigos. Obviamente, al hablar de ese tema, ella empezó a contarnos algunos detalles sobre sus andanzas (no solo con su relación actual, si no que con exs también) y como me lo esperaba, el tema me empezó a incomodar porque en un momento de la conversación, le dejé de prestar atención.

A veces pienso que si no hubiese crecido en una familia bastante conservadora, el tema no me incomodaría, e incluso me daría por contar mi vida íntima.

Soy de las que creen que el sexo en la vida íntima es un tema de conversación reservado sólo para las personas indicadas, con quienes tengas una confianza enorme. Y me da algo de lata que personas vayan por la vida contando o insinuando sus vidas íntimas, ya que casi siempre me da la impresión de que quieren figurar, o incluso sentirse superiores a, por ejemplo, los amigos que están solteros… Es algo que realmente me incomoda.

Quizás es por mi crianza, o por el entorno en donde me desenvuelvo socialmente.

Antes, cuando estaba en plena pubertad, no era un tema que me incomodase. A lo mejor la curiosidad innata del asunto me atraía, y creo que a todos les pasa. Pero con el tiempo me he dado cuenta que la vida íntima propia es algo que se debe valorar y reservar bastante, porque hay casos en donde no hay ni siquiera una pizca de respeto por la pareja y merecen calificativos horribles (por ejemplo, la maraca, o el lacho).

La misma idiosincracia chilena, a mi parecer, induce a la gente a creer que andar contándole a cualquiera sus aventuras está bien. No soy quién para decir que no lo está, pero esta es mi opinión y merece ser respetada.

Hace unos días, en un viaje exprés en la capital, estaba buscando algo bueno que escuchar en la radio para pasar el rato. Recordé que la noche pasada, en un carrete piola en la casa de un amigo, habían puesto la radio corazón. De inmediato se me vino a la cabeza el Rumpi y su programa. Haciendo alusión a lo que estaba explicando al principio de este articulo, ese programa saca lo peor de mi. La primera y última vez que lo escuché terminé aterrada de tantas confesiones sin escrúpulos que hacía la gente, obviamente escondiendo sus identidades porque no creo que tengan el valor para revelarlas. La verdad es que no me molestó, el programa fue ameno gracias a el Rumpi, pero me incomoda demasiado escuchar esas historias de gente desconocida. Repito, quizás sea mi crianza.

No quiero quedar como la perna. Lamentablemente para que no me consideren así tendría que hablar un poco más del tema en sí, cosa que igualmente me incomoda, sobre todo siendo un articulo público.

Tener sexo es la experiencia mas maravillosa que una pareja pudiese tener (antes de formar una familia, obviamente). Y como es algo que la mayoría de las veces se hace de a dos, pienso que lo más sensato y a la vez, más natural, es que se mantenga privado, sin importar que a veces la gente alrededor lo considere un secreto a voces.

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